Escritorios Elevables

Un escritorio elevable no se elige como se elige una mesa. Aquí no decides sobre un tablero y cuatro patas: decides sobre un mecanismo que va a subir y bajar ese tablero varias veces al día durante años. Suele ser además la pieza en la que más se invierte al montar un puesto de trabajo, así que conviene saber qué se está mirando antes de comparar precios.

Cómo funciona un escritorio elevable

Un escritorio elevable es, en rigor, un escritorio regulable en altura por motor. Cada pata es una columna telescópica: varios tramos de perfil metálico que se recogen uno dentro de otro, movidos por un motor eléctrico y gobernados desde un mando en el canto del tablero. No hay manivela ni contrapeso: pulsas, la mesa se mueve y se queda donde la dejas.

De ese mecanismo salen dos detalles que separan una base seria de una mediocre. El freno de seguridad automático, que bloquea la columna en cuanto deja de recibir orden, de modo que el tablero no cede con peso encima. Y la nivelación en el pie: en las bases de la serie LIFT de AIC, 10 mm de recorrido para corregir un suelo irregular. Sin ella, una mesa de dos metros baila en cuanto el parqué tiene una junta.

El rango de altura decide más que el precio

Es el dato que más gente pasa por alto. Un escritorio elevable no sube «hasta arriba»: se mueve entre dos alturas concretas, y esas dos tienen que cubrir tanto tu postura sentado como tu postura de pie.

Las estructuras pequeñas de la serie LIFT recorren de 67,5 a 115 cm; las grandes, de 64 a 129 cm. La referencia para ajustar las dos posiciones es el codo: con los hombros relajados, el antebrazo tiene que quedar paralelo al tablero, tanto sentado como levantado. Si mides por encima de 1,85 m, mira el tope alto antes que nada, porque es el que se queda corto; si mides por debajo de 1,60 m, el que manda es el tope bajo.

Qué medida de tablero necesitas

El fondo se decide primero y es el más fácil. 60 cm llegan para un portátil o una pantalla; 80 cm es lo que pide un monitor grande, porque necesitas separarlo de los ojos y aun así dejar sitio para el teclado y los antebrazos.

El ancho lo marca lo que pones encima. De 100 a 140 cm se trabaja cómodo con una pantalla y algo de papel. A partir de 160 cm caben dos monitores sin que se toquen. Y los tableros de 180, 200 y 220 cm, que van siempre en 80 de fondo, son ya formato de dirección: dejan poner la pantalla en un lado y mantener el otro libre para escribir o para atender a alguien.

Del acabado depende cómo envejece el tablero. La melamina de 25 mm con canto de PVC es la opción de siempre y la que más colores admite, del blanco al roble, el nogal, el grafito o el terracota. El compacto, de 13 mm, es un tablero mucho más fino y deja mucho menos canto a la vista. Y el Perfect Sense, un MDF de 19 mm lacado en mate, es el acabado de despacho a la vista. La estructura va en blanco, negro o gris.

Escritorio de pie: cuándo compensa pagar por uno

Poder trabajar de pie en la misma mesa es exactamente lo que se paga en un elevable, así que la pregunta es cuándo sale a cuenta. La respuesta corta: cuando vas a usar las dos alturas de verdad. Si pasas la jornada completa delante de la pantalla, se amortiza en uso — cambias de posición sin cambiar de sitio y sin desmontar el puesto. Si te sientas una o dos horas al día en esa mesa, una mesa fija a la altura correcta cumple igual y cuesta bastante menos.

Dos cosas más antes de decidir. La primera, el cable: el tablero se mueve y el enchufe no, así que el cable necesita como mínimo la holgura del recorrido de la columna, que son unos 47 cm en las estructuras pequeñas y 65 en las grandes. La segunda, el almacenaje: si buscas un escritorio elevable con cajonera, cuenta con que una cajonera fija bajo el tablero deja de estar debajo en cuanto la mesa sube, y lo que funciona es una cajonera de apoyo, independiente de la mesa.

Por qué comprar tu escritorio elevable aquí

Trabajamos la serie LIFT de AIC Martínez Medina, marca de mobiliario de oficina con sede en Valencia, y te atiende un interiorista: si dudas entre dos anchos, entre dos acabados o no ves claro si el rango de altura te encaja, escríbenos antes de comprar y lo miramos contigo. El envío es gratuito a Península y Baleares.

Si estás montando el puesto entero, el asiento está en sillas de oficina y el resto de piezas, en muebles de oficina. Si la mesa es para un despacho y vas a estar delante de ella la jornada completa, la búsqueda es otra y la resuelven las mesas de oficina, donde la mesa elevable de oficina cuelga como una opción más; y si lo que buscas es la mesa de trabajo de casa, sin motor ni regulación, la tienes entre los escritorios fijos.

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PREGUNTAS FRECUENTES

¿Es mejor un escritorio elevable eléctrico o manual?

Depende de cuántas veces al día vayas a cambiar de altura. El manual, por manivela o por resorte de gas, cuesta menos y no necesita enchufe, pero mover el tablero lleva su tiempo y su esfuerzo, así que en la práctica se acaba usando siempre en la misma posición. El eléctrico sube y baja con un botón en unos segundos, y eso es justo lo que hace que el hábito de alternar se mantenga. Si la mesa va a ser tu puesto de trabajo diario, el accionamiento eléctrico es el que tiene sentido, y es el que encontrarás en esta colección.

¿Qué es un escritorio de pie y cómo se usa?

Es la misma mesa en su posición alta: no suele ser un mueble distinto, sino un escritorio elevable subido hasta la altura a la que trabajas levantado, con el antebrazo paralelo al tablero. La idea no es pasar la jornada entera de pie, sino repartirla: bloques en alto para llamadas, lectura o videollamadas, y sentado para lo que exige concentración. Por eso importa tanto el tope alto del recorrido, porque es el que determina si la posición de pie te queda cómoda.

¿Dos patas o cuatro patas en un escritorio elevable?

Dos columnas es el formato estándar de un puesto individual y sostiene sin problema los anchos habituales de una mesa de trabajo. Las estructuras de cuatro columnas aparecen cuando el tablero es muy ancho, cuando se enfrentan dos puestos o cuando se cuelga mucho peso del centro: ganan rigidez, pero suben de precio y complican el montaje. Antes de fijarte en el número de patas, comprueba que el ancho de tablero que quieres entra dentro del recorrido que admite la estructura.

¿Cuánto peso aguanta un escritorio elevable?

La carga máxima la marca la estructura, no el tablero, y va por tamaño de base: las estructuras pequeñas de esta colección admiten hasta 80 kg y las grandes, las que sostienen los tableros más anchos, hasta 120 kg. Para hacerte una idea, un monitor, un portátil, un soporte de pantalla y el material de escritorio se quedan lejos de ese tope; lo que suma de verdad es un ordenador de sobremesa apoyado encima, una doble pantalla pesada o una impresora. Si vas a cargar el tablero, la base grande es la que te deja margen.

¿Hace ruido un escritorio elevable al subir y bajar?

Hace algo de ruido, pero durante unos segundos, no de forma continua: el motor solo trabaja mientras la mesa se mueve. Las estructuras pequeñas de esta colección declaran 48 dB durante la elevación y las grandes, 43 dB, un nivel próximo al de un frigorífico en marcha. En una habitación compartida o en mitad de una videollamada se nota el movimiento, y deja de notarse en cuanto el tablero se para.