El étnico es el estilo que mejor se mezcla: no necesita una casa entera para él, entra con una pieza suelta y cambia el tono de la habitación. Por eso esta colección es corta y casi toda de mueble pequeño —mesas auxiliares y mesas de centro, taburetes, pufs, consolas, un biombo y un mueble bar—. Piezas para añadir carácter a lo que ya tienes, no para empezar de cero.
Cómo se reconoce
Antes por el material que por la forma: fibras naturales trenzadas, madera a la vista, tejidos con relieve y acabados mate, sin brillos ni cromados. Los volúmenes son bajos y con peso, más de masa que de línea, y rara vez perfectamente simétricos.
Y se reconoce por la mano. Son piezas de acabado artesanal, donde el trenzado, la talla o la veta llevan pequeñas irregularidades que forman parte del resultado: dos unidades del mismo modelo no salen idénticas. Ahí está la diferencia con el mueble industrial, y también el motivo de que este estilo le siente tan bien a Vical Home, una marca de L'Olleria (Valencia) que empezó en 1950 trabajando el mimbre y la cestería y que crea sus propias colecciones.
Qué le pide a tu casa
Poco, y esa es su gracia. El mueble étnico funciona como acento: con una pieza por estancia basta, y agradece el hueco vacío alrededor para que se lea la textura. En un salón ya cargado de estampados y colores se pierde.
Pide luz cálida y paredes tranquilas —blanco, arena, terracota, verde apagado—; bajo una luz muy fría y blanca la fibra pierde el tono y se apaga. Convive bien con el mueble contemporáneo de línea limpia y con el rústico, porque la textura hace de contrapunto sin competir. Donde se pelea es con los estilos que también quieren la mirada, como el art déco o el clásico con molduras: los dos piden protagonismo desde el mismo sitio.
Si tienes la casa amueblada y sientes que le falta algo, este es un buen sitio por donde empezar: cambia el ambiente sin obligarte a tocar nada más.
Si te gusta esto, mira también
Si lo que te atrae es la fibra y la madera cálida, mira los muebles de estilo colonial: comparten el mismo gusto por el trenzado y las maderas trabajadas, pero con más porte y piezas de mayor tamaño.
Y si lo que te gusta es la imperfección —el acabado hecho a mano, la superficie que se nota al tocarla—, los muebles de estilo rústico entienden el mueble igual, con la madera a la vista como protagonista.