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NUESTRO CATÁLOGO DE MESAS AUXILIARES KODU HOME DESIGN
PREGUNTAS FRECUENTES
¿En qué se diferencia una mesa auxiliar de una mesa de centro?
En el sitio que ocupan y en la altura. La mesa de centro va delante del sofá, es baja y la comparte toda la sala. La mesa auxiliar va al lado, es bastante más alta y en la práctica la usa una sola persona: es la que sostiene la taza, el libro o la lámpara de quien está sentado ahí. Muchos salones necesitan las dos, y en ese caso conviene que dialoguen en material y acabado en lugar de ser idénticas.
¿Es estable una mesa auxiliar estrecha y alta?
Lo es cuando la base es igual de ancha que el tablero o cuando la estructura reparte el apoyo en tres o cuatro puntos separados. Lo que desestabiliza no es la altura en sí, sino colocar mucho peso a un lado del tablero o arrimarla a un suelo irregular. Algunas incorporan patas regulables justo para corregir eso. Si va en zona de paso o hay niños en casa, prioriza las de base amplia y centro de gravedad bajo.
¿Sirve una mesa auxiliar como mesilla de noche?
Sirve, y es una solución habitual cuando la mesilla convencional no cabe o cuando la cama está separada de la pared. Lo que hay que mirar es la altura respecto al colchón: lo cómodo es que el tablero quede a la altura del colchón o ligeramente por encima, para alcanzar el vaso sin incorporarte. A cambio de ganar espacio pierdes el cajón, así que conviene que tenga al menos una balda baja.
¿Cuánto peso aguanta una mesa auxiliar?
Depende del material y de la estructura, y no se deduce a ojo: una pieza de hierro y cristal puede admitir más carga que otra de madera mucho más pesada. Cuando el fabricante lo declara, la ficha del producto recoge el peso admitido total y el de cada balda por separado. Es el dato que conviene mirar si vas a colocar encima una lámpara de sobremesa, una maceta con tierra o una pila de libros.
¿Cómo se limpia una mesa auxiliar de cristal o de madera?
El sobre de cristal se mantiene con un paño de microfibra apenas humedecido y secado inmediato, para que no queden cercos; los limpiacristales con amoniaco pueden atacar las juntas y la pintura de la estructura metálica. La madera y el tablero pintado se limpian con un paño suave y seco, retirando enseguida cualquier líquido derramado, y sin productos abrasivos ni estropajos que rayen el acabado.