NUESTRO CATÁLOGO DE DECORACIÓN BOHO
PREGUNTAS FRECUENTES
¿Qué diferencia hay entre boho y boho chic?
Lo que cambia no es el material, es cuánto se acumula. El boho de origen viene de la idea bohemia de ir sumando —recuerdos de viaje, artesanía, piezas que sobre el papel no pegan y conviven igual— y admite color y dibujo a la vez, en muchas piezas. El boho chic pasa eso por un filtro: conserva la fibra, el tejido y el aire artesano, baja la paleta a crudos, arenas y tostados, y deja respirar cada pieza. Casi todo lo que hoy se vende como boho es en realidad boho chic, y es la versión que mejor aguanta en una casa que además tiene que funcionar a diario.
¿En qué se diferencia el boho del estilo étnico?
En el origen de la pieza. El étnico se apoya en el motivo y en su procedencia —un dibujo, una talla o un tejido que remite a una cultura concreta— mientras que el boho es mezcla libre, sin geografía. De ahí salen dos diferencias prácticas. La paleta: el étnico admite tonos saturados y maderas oscuras, y el boho se mueve en crudos, arenas y tostados. Y el criterio de agrupación: en étnico las piezas se juntan por procedencia y en boho por tacto, que es lo que sostiene la mezcla. Se llevan bien entre ellos, pero en una misma habitación conviene que mande uno de los dos.
¿Cuál es el error más habitual al decorar en boho?
Confundir mezclar con acumular. El boho da permiso para juntar cosas distintas y eso se interpreta como que cabe todo: muchas piezas pequeñas repartidas, cuatro dibujos a la vez y ningún sitio donde descansar la vista. La mezcla funciona porque las piezas comparten tacto y temperatura de color, no porque sean muchas. El otro fallo va en la misma dirección: dejar la habitación sin un punto de calma. Si todo tiene relieve, hace falta al menos una superficie lisa y vacía —una pared, una mesa despejada— para que el resto se lea.
¿Se puede montar un rincón boho si el resto de la casa no lo es?
Sí, es la forma habitual de empezar y la que menos se equivoca. El boho se lee por zonas, no por casas enteras: basta con que una esquina tenga resueltos el suelo, la altura y la pared para que funcione sola, sin obligar al resto de la vivienda a seguirla. Para que no parezca postizo, repite un material del rincón en algún otro punto de la habitación —la misma fibra, el mismo tono de madera—, aunque sea en una pieza pequeña. Ese eco es lo que hace que se lea como una decisión y no como un mueble que sobró de otra mudanza.
¿Hace falta llenar el sofá de cojines y mantas para que sea boho?
No, y es el atajo que más gente compra sin necesitarlo. El textil grande hace casi todo el trabajo: con la alfombra puesta, la habitación ya tiene la tela y el silencio que pide el estilo, y a partir de ahí lo que suele faltar es altura y una pared trabajada, no más cojines. Apilados sobre un sofá que no tiene nada debajo, el resultado es un salón a medias. En esta selección tienes alfombras, cuadros, espejo, planta y escultura, que es la capa de acento; los cojines y las cortinas tendrás que sumarlos por tu cuenta.