NUESTRO CATÁLOGO DE MUEBLES VINTAGE
PREGUNTAS FRECUENTES
¿En qué se diferencia un mueble vintage de uno retro y de uno nórdico?
En el volumen de la voz. El mueble vintage recoge la línea de mediados de siglo en tono discreto: pata fina, curva amable, tapizado en tonos apagados. El retro va más lejos y lo dice más alto —color saturado, formas pop, guiño evidente a los sesenta y setenta— y se nota nada más entrar en la habitación. El nórdico comparte con el vintage la pata fina y la ligereza, pero se queda en madera clara, tejido liso y cero ornamento: es el mismo esqueleto sin el carácter. Si el nórdico te parece soso y el retro demasiado, el vintage es el punto intermedio.
¿Es cómodo un sillón vintage o su escala es solo para mirarlo?
Es cómodo, pero es un sillón de rincón, no un sillón de siesta. La escala de mediados de siglo es más contenida que la actual: asiento más bajo, respaldo que envuelve y menos profundidad que la de una butaca relax de hoy. Eso lo hace ideal para leer, para vestirse o para acompañar al sofá, y menos indicado si buscas la pieza donde vas a echar la tarde entera. El dato que decide está en la ficha: mira la altura y la profundidad de asiento y compáralas con la butaca que ya tengas en casa, que es la única referencia fiable que existe.
¿Qué altura de taburete necesito para mi barra o mi encimera?
Réstale unos 25 o 30 cm a la altura de la superficie y esa es la altura de asiento que buscas. Con la encimera estándar de cocina, de unos 90 cm, el taburete cómodo ronda los 60-65 cm de asiento; con una barra alta de 105-110 cm, entre 75 y 80. Es la medida que más se falla al comprar por foto, porque en la imagen todos los taburetes parecen iguales. Mide tu barra antes de elegir y fíjate en la altura de asiento de la ficha, que es la que cuenta, no la altura total con respaldo. Si te quedas entre dos, quédate con el más bajo.
¿Puedo repetir la misma pieza más adelante si quiero ampliar el conjunto?
Mientras la marca mantenga el modelo, sí: son piezas de fabricación actual, no hallazgos únicos, y ahí está la ventaja práctica frente al mueble de anticuario, donde la segunda unidad depende de la suerte. Dicho esto, las marcas renuevan sus colecciones y ningún modelo está garantizado para siempre, así que si ya sabes que vas a querer dos sillas o dos taburetes iguales, lo sensato es pedirlos a la vez y no dejarlo para el año que viene. Si dudas de la continuidad de un modelo concreto, pregúntanos antes de decidir.
¿Pega una pieza vintage nueva con el mueble heredado que ya tengo en casa?
Suele pegar, y es de las mezclas que mejor funcionan, siempre que le des a cada uno su papel. El mueble heredado —la cómoda de la abuela, el aparador de nogal— casi siempre es más pesado, más oscuro y más ornamentado: ese trabaja de fondo. La pieza vintage nueva es la ligera, la de pata fina, y es la que debe quedar delante y a la vista. Lo que no funciona es intentar que parezcan del mismo juego, buscando un tono de madera idéntico o un tapizado a conjunto: ahí es donde se nota el remiendo. Contraste sí, imitación no.